En el mundo de las mudanzas, cada trabajo es distinto al anterior. Aunque solemos calcular los tiempos y recursos necesarios con precisión, a veces nos encontramos con situaciones que desafían cualquier planificación. Hoy quiero compartirles una experiencia que puso a prueba nuestra capacidad de adaptación y compromiso con el servicio.
La solicitud y la cotización
Todo comenzó con una llamada de un cliente solicitando una cotización para la mudanza de un apartamento de 120 metros cuadrados. Nos proporcionó los detalles de la ubicación de origen y destino, además de los datos de contacto de las personas que estarían coordinando la mudanza con nuestra empresa, pero dijo que no requería inspección. Analizando la información, estimamos que el trabajo se completaría en dos días y enviamos la cotización. Para nuestra sorpresa, en menos de dos horas el cliente aprobó nuestra cotización.
La realidad en el lugar
Al llegar a la vivienda, nos encontramos con una situación completamente distinta a la que imaginamos. Era como un campo de batalla: estanterías repletas de porcelana china, vitrinas llenas de adornos delicados, copas de cristal y figurinas extremadamente frágiles, estatuas, pinturas, etc. Claramente, embalar y trasladar estos objetos requería material de empaque especializado y un nivel de cuidado mucho mayor al esperado.
El equipo de embaladores trabajó arduamente durante el día, pero cuando llegó la noche aún quedaba mucho por embalar. Tuvimos que extender la jornada hasta las 9 p.m. y, aun así, no fue suficiente. Lo que originalmente estaba planeado para dos días se convirtió en una tarea de seis días.
El ajuste en la cotización y el pago tardío
Dado el tiempo y esfuerzo extra requerido, fue necesario realizar un ajuste en la cotización. Informamos al cliente sobre la situación y, aunque aceptó el ajuste, el pago tomó más de 30 días en concretarse. Fue un desafío financiero y operativo para nuestra empresa, pero nos dejó una lección valiosa: la importancia de realizar inspecciones previas más detalladas antes de comprometer plazos y costos.
Lecciones aprendidas
Esta experiencia nos enseñó que, aunque confiemos en la información proporcionada por el cliente, siempre es recomendable hacer una evaluación en persona cuando se trate de mudanzas de gran escala o con objetos delicados. También reafirmó la importancia de tener términos claros sobre ajustes en la cotización cuando el trabajo excede lo estimado.
En Best Move, nuestro compromiso es garantizar que cada mudanza se realice con el mayor cuidado y profesionalismo posible. A pesar de los imprevistos, logramos cumplir con la mudanza de manera impecable, asegurando que cada pieza frágil llegara intacta a su destino.
¿Has tenido alguna experiencia similar con una mudanza? Nos encantaría conocer tu historia.
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